De segunda mano
Un hombre lee entretenido un libro que acaba de adquirir hace un par de días. Poco sabe que al llegar a la página 92 encontrará algo que cambiará ese libro para siempre. Finalmente da vuelta a la hoja y encuentra algo terrible: un punto. No es un punto final ni un punto y seguido, que normalmente son bienvenidos durante una lectura, pues separan y dan sentido a las ideas.
Se trata de un pequeño punto marcado al margen de la hoja con un bolígrafo. El hombre, todavía dudoso de que se trate de un error de impresión, torna lentamente la vista hacia la página opuesta y encuentra la terrible confirmación: una manchita aún más pequeña causada por la tinta del punto original; confirmación inequívoca de que el punto es un marca páginas.
Su libro no es un libro nuevo y nunca lo fue. Pero eso ya no importa y nunca ha importado.